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jueves, 11 de septiembre de 2014

¿Es podemos la nueva Falange? La solución



En nuestra  anterior entrega buscamos las semejanzas entre  el diagnóstico de los males de España que hace Podemos en la actualidad y el que en su día hizo la Falange joseantoniana. Como vimos, ambas formaciones denuncian que en el corazón de dichos males se halla un orden político y económico injusto que ha puesto los resortes del Estado al servicio de los intereses de unos pocos: la casta. Hoy pretendemos ir un paso más allá, examinando las propuestas que ambas formaciones plantean como remedio de dichos males. Y aquí, como veremos,  las semejanzas tampoco son magras.

Si, según dijimos, los males que afligen a España tienen su origen en un orden económico y político injusto, el remedio pasará necesariamente por subvertir o transmutar ese orden. Es decir, ambas formaciones han de presentarse como una alternativa a la viciada democracia liberal y al capitalismo desenfrenado

Aunque una mirada superficial hiciese pensar que la alternativa política que presentó en su día la Falange es diametralmente opuesta a la que hoy en día presenta Podemos, un análisis más profundo hace que lo que en principio parecían perfiles nítidos empiecen a difuminarse. Veamos, pues.

Como señalamos, tanto Falange como Podemos consideran agotado e insuficiente el actual marco político, siendo baldío cualquier intento de reformarlo o reconstruirlo. Hay que crear uno nuevo y la tarea apremia, pues si ellos no lo hacen serán otros quienes lo hagan en beneficio propio. José Antonio lo expuso así:

Hace falta estar ciego para no ver cómo está crujiendo toda la estructura política y económica del mundo capitalista y cómo cada día se perfilan mejor las dos únicas soluciones, y soluciones revolucionarias: la dictadura del proletariado o el Estado Nacional, que ejecute justicia social y dé una tarea colectiva al pueblo. No hay otra salida, guste o no. Los parches, los remiendos, las monsergas contrarrevolucionarias no conducen sino a confesar la revolución antinacional.[1]


Y en el documento pre-borrador de la ponencia política de Podemos puede leerse una idea similar planteada también en los mismos términos antagónicos:

Seguramente la disyuntiva política estratégica hoy está entre la restauración oligárquica o apertura democrático-plebeya, posiblemente en un sentido constituyente[2]
Así las cosas, se hace necesario “un orden nuevo”[3], “una voluntad popular nueva para el cambio político en favor de las mayorías sociales[4]. Y, para ello, es imprescindible poner el Estado en manos de personas idóneas que encaminen su proa hacia ese nuevo horizonte.

El advenimiento de este nuevo orden ha de ser eminentemente revolucionario y oportunista, dado el carácter minoritario de ambas formaciones. Creo que a nadie se le oculta que tanto Falange  como Podemos son la iniciativa de un pequeño grupo (La revolución es la tarea de una resuelta minoría, afirmará José Antonio[5]) y cuentan con un apoyo escaso comparado con los medios materiales y humanos de los partidos en el poder (conviene no olvidar que Podemos obtuvo solo un 8% de los sufragios en las pasadas elecciones). Por tanto, si quieren sacar adelante sus propuestas radicales de cambio político y socio-económico, han de aprovechar la ocasión para hacerse con el control del Estado e iniciar la transformación desde arriba.

Para ello (y aquí podemos encontrar otra concomitancia) ambas formaciones van a echar mano de las experiencias internacionales exitosas de su tiempo. En el caso de la Falange, el referente de su “revolución nacional” es fascismo italiano (no olvidemos que José Antonio tenía en su biblioteca un retrato firmado de Mussolini y que prologó la edición de su obra, El Fascismo, en España). Mientras que en el caso de Podemos la “hora de la gente” está inspirada en el socialismo latinoamericano, sobre todo en la “Revolución Ciudadana” de Correa en Ecuador  y en la “Revolución Bolivariana” de Chávez en Venezuela[6] (Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón fueron asesores del gobierno de éste último país a través de la  Fundación CEPS[7], y basta echar un vistazo a la página web de dicha fundación para ver hasta qué punto la experiencia latinoamericana ejerce sobre ellos una poderosa influencia).

Quizá pueda objetarse, a tenor de lo dicho, que existe una gran diferencia en el cómo a la hora de aupar a los idóneos al poder, entre la antidemocracia declarada de Falange y la pretendida democracia de Podemos. Pero otra vez nos encontramos con que esta diferencia no es tan grande, sino más bien aparente pues, aunque por caminos divergentes, sus metas confluyen:

El recorrido hacia la conquista del Estado de Falange se sitúa a medio camino entre la búsqueda de la ocasión precisa y el uso de la fuerza si fuese necesario, provenga esta de sus propias milicias, del ejército o de la combinación de ambos, tal y como lo expresó su líder en el discurso fundacional:

Pero no saldrá de ahí nuestra España ni está ahí nuestro marco [el parlamento]. Esa es una atmósfera turbia, ya cansada, como de taberna al final de una noche crapulosa. No está ahí nuestro sitio. Yo creo, sí, que soy candidato; pero lo soy sin fe y sin respeto. [...] Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo y, en lo alto, las estrellas.[8]

Y una vez que se ha conseguido esto, se implantará un Estado totalitario que vertebre ese nuevo orden, según reza en la Norma programática redactada en noviembre de 1934[9]:

6. Nuestro Estado será un instrumento totalitario al servicio de la integridad patria. Todos los españoles participarán en él a través de su función familiar, municipal y sindical. Nadie participará a través de los partidos políticos. Se abolirá implacablemente el sistema de los partidos políticos con todas sus consecuencias: sufragio inorgánico, representación por bandos en lucha y Parlamento del tipo conocido.

Podemos, en principio, también aspira a una búsqueda oportunista del poder. Y aunque propugne la participación democrática para conseguirlo (de hecho en su asamblea puede participar  “cualquiera que muestre su predisposición a hacerlo”[10]), lo hace quizá no tanto convencido de lo idóneo de este método como disuadido de usar otros, pues la todavía sólida cimentación del Estado, tanto en el interior como en el exterior, “imposibilita tanto las hipótesis insurreccionales como las deconstrucción de contrapoderes “por fuera” de la estatalidad.”[11]

Así mismo, esa apariencia democrática no oculta que, en realidad, como acertadamente ha señalado Marat en un interesante artículo sobre la organización de Podemos[12], es una formación eminentemente oligárquica. Del mismo modo que tampoco oculta que el fin último que persigue no es un gobierno que gestione las aspiraciones de los gobernados, sino una “reforma constituyente” que amolde las instituciones a las nuevas metas de esa oligarquía[13], pudiéndose llegar a convertir el programa del partido en la nueva constitución, cosa que Iñigo Errejón, veía con buenos ojos en Venezuela.[14]

Así las cosas, el resultado final de unos y otros no dista mucho: Un Estado controlado por la nueva oligarquía que dice estar al servicio de la Patria o del Pueblo; es decir, una suerte de nuevo despotismo ilustrado en el que todo se hace en nombre del pueblo (entendido como la visión fenotípica que la oligarquía revolucionaria tiene del sustrato de una nación), pero procurando que éste entorpezca lo menos posible ese quehacer revolucionario con su participación, pues es maleable y susceptible de ser ganado por la contrarrevolución.

Una vez transmutado el orden político, y conseguidas las riendas del Estado, es el momento de transmutar el orden económico para poner la economía al servicio de la política, en lugar de la política al servicio de la economía.  

A este respecto cabe decir que ambos grupos coinciden en poner coto a los excesos del capitalismo, pero no abogan por su desaparición ni plantean un modelo alternativo. Así, Podemos aboga en su programa por poner coto a las grandes corporaciones y apostar por la “promoción del protagonismo de la pequeña y mediana empresa en la creación de empleo”[15]. Es decir, bajo este enunciado subyace la idea de que el verdadero problema no es la iniciativa empresarial, sino el gran capital rentista, algo que José Antonio se expresó en términos muy parecidos:

Muchas veces, cuando yo veo cómo, por ejemplo, los patronos y los obreros llegan, en luchas encarnizadas […] pienso que no saben los unos y los otros que son ciertamente protagonistas de una lucha económica, pero una lucha económica en la cual, aproximadamente, están los dos en el mismo bando; que quien ocupa el bando de enfrente, contra los patronos y contra los obreros, es el poder del capitalismo, la técnica del capitalismo financiero. Y sí no, decídmelo vosotros, que tenéis mucha más experiencia que yo en estas cosas: cuantas veces habéis tenido que acudir a las grandes instituciones de crédito a solicitar un auxilio económico sabéis muy bien qué intereses os cobran, del 7 y del 8 por 100, y sabéis no menos bien que ese dinero que se os presta no es de la institución que os lo presta, sino que es de los que se lo tienen confiado, percibiendo el 1,5 ó el 2 por 100 de intereses, y esta enorme diferencia que se os cobra por pasar el dinero de mano a mano gravita juntamente sobre vosotros y sobre vuestros obreros, que tal vez os están esperando detrás de una esquina para mataros.[16]
         Además de la promoción del trabajo autónomo, otro de los pilares del cambio económico propuesto por Podemos, y que abunda en lo expuesto anteriormente (es decir, la distinción entre capital productivo y capital rentista) es llevar a cabo una “auditoría ciudadana de la deuda”, que determine la justicia o injusticia de las deudas contraídas y el impago de estas última. Es decir, la deuda se considera legítima si ha sido contraída para mejorar las condiciones económicas del país, pero no si ha sido especialmente diseñada para enriquecer exclusivamente al capital rentista en detrimento de esas condiciones económicas.

         Dejar de pagar la deuda,  considerado  por numerosos economistas como una aberración, no es algo muy distinto de una de las propuestas estrella del falangismo, que incide en esa dicotomía entre capital productivo y capital rentista: El impago de la renta por quienes cultivan la tierra. Así lo expresó José Antonio:

El capitalismo rural consiste en que, por virtud de unos ciertos títulos inscritos en el Registro de la Propiedad, ciertas personas que no saben tal vez dónde están sus fincas, que no entienden nada de su labranza, tienen derecho a cobrar una cierta renta a los que están en esas fincas y las cultivan. Esto es sencillísimo de desarticular, y conste que al enunciar el procedimiento de desarticulación no formulo todavía un párrafo programático de la Falange; el procedimiento de desarticulación del capitalismo rural es simplemente éste: declarar cancelada la obligación de pagar la renta. Esto podrá ser tremendamente revolucionario, pero, desde luego, no originará el menor trastorno económico; los labradores seguirán cultivando sus tierras, los productos seguirán recogiéndose y todo funcionaría igual.[17]

Otro pilar básico de la nueva orientación económica que el programa de Podemos pone de manifiesto es la  “reorientación del sistema financiero para consolidar una banca al servicio del ciudadano”, que obedece al mismo fin y va de la mano con la  “recuperación del control público en los sectores estratégicos de la economía”.  Pues bien, no hace falta nada más que echar un vistazo a la Norma programática de la Falange, de noviembre de 1934 para apreciar cómo la esencia de ambas propuesta se halla allí plasmada:

12. La riqueza tiene como primer destino –y así lo afirmará nuestro Estado– mejorar las condiciones de vida de cuantos integran el pueblo. No es tolerable que masas enormes vivan miserablemente mientras unos cuantos disfrutan de todos los lujos […]

14. Defendemos la tendencia a la nacionalización del servicio de Banca y, mediante las corporaciones, a la de los grandes servicios públicos.[18]
Finalmente, otro de los puntos del programa de Podemos que más chispas han hecho saltar entre los economistas defensores del status quo es el  “derecho a una renta básica para todos y cada uno de los ciudadanos por el mero hecho de serlo”, que no es sino un medio de hacer efectivos los derechos teóricos, cosa ya preconizada por José Antonio en el discurso fundacional de Falange

Queremos que no se canten derechos individuales de los que no pueden cumplirse nunca en casa de los famélicos, sino que se dé a todo hombre, a todo miembro de la comunidad política, por el hecho de serio, la manera de ganarse con su trabajo una vida humana, justa y digna.[19]


Y que siempre tuvo presente: 

Esto es precisamente lo que debiera ponerse a hacer España en estas horas: asumir este papel de armonizadora del destino del hombre y del destino de la Patria, darse cuenta de que el hombre no puede ser libre, no es libre si no vive como un hombre, y no puede vivir como un hombre si no se le asegura un mínimo de existencia, y no puede tener un mínimo de existencia si no se le ordena la economía sobre otras bases que aumenten la posibilidad de disfrute de millones y millones de hombres.[20]

Siguiendo con esa idea de que la política está para poner al Estado al servicio de los ciudadanos, y no a la inversa, otra de las propuestas de Podemos, en sintonía con las de Falange, es la de hacer de la cultura y la educación un bien público, y no un negocio privado. De este modo, Podemos preconiza la garantía del derecho al conocimiento, la formación académica y una educación pública, gratuita, laica y universal…”, que en lo fundamental  coincide con lo expresado por la Falange en su Norma Programática:

24. La cultura se organizará en forma de que no se malogre ningún talento por falta de medios económicos. Todos los que lo merezcan tendrán fácil acceso incluso a los estudios superiores.[21]

Quizá habrá quien diga que una educación laica está en la antítesis del pensamiento joseantoniano. Ahora bien, quizá una cosa es que el espíritu católico deba permear la acción educadora y otra que esta sea patrimonio exclusivo de los eclesiásticos. Al respecto puede leerse en los Puntos iniciales aparecidos en diciembre de 1933:

Tampoco quiere decir que el Estado vaya a asumir directamente funciones religiosas que correspondan a la Iglesia, ni menos que vaya a tolerar intromisiones o maquinaciones de la Iglesia, con daño posible para la dignidad del Estado o para la integridad nacional.[22]

Finalmente, y salvando las distancias, también la “garantía del derecho a una vivienda digna” que ampara al Estado para expropiar las viviendas de los bancos está en sintonía también con otra de las propuestas falangistas:

21. El Estado podrá expropiar sin indemnización las tierras cuya propiedad haya sido adquirida o disfrutada ilegítimamente.[23]

A tenor de todo lo expuesto, que no es poco, creo que no es descarriado decir que tanto Podemos como la Falange comparten una visión muy similar del momento político en el que se encuentran y del papel que han de desempeñar. Comparten, por así decirlo, una concepción cuasi mesiánica de la política que les lleva a proclamar, tras escrutar el signo de los tiempos y llegar a similares conclusiones, que el momento ha llegado, que la siega se acerca y que ellos son los encargados de empuñar la hoz del nuevo Estado, instrumento indispensable para acometer el cambio que hará de nuestra desgraciada España una tierra donde brote leche y miel. Tal es, esencia, la fe que ambos comparten.

















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25 comentarios:

  1. Gracias a usted por permitir mis réplicas y apostillas.

    Trataré de ofrecer ahora los argumentos que echa en falta en mi anterior comentario sobre Podemos.

    Sostengo que Podemos no es una opción política seria. Es ridícula. Evidente demagogia descerebrada y populismo barato hace tiempo superados que no resisten el escrutinio de una inteligencia normal. Pero que resulta muy útil al sistema como oportuno cortafuegos que distraiga cualquier posibilidad de cambio real, al tiempo que concita un cierre de filas, por temor al abismo alternativo, en torno a un mal menor conocido. O nosotros o el caos de Podemos, clama el sistema

    Para algunos no supone ningún problema que unas propuestas políticas sean descaradamente infumables y estúpidas si resultan lo suficiente persuasivas y embaucadoras, porque lo único importante es tocar poder al precio que sea. Es el poder como fin en sí mismo, que si bien siempre tiene sentido para quienes lo detentan resulta moralmente obsceno y vergonzante. Con independencia de que los dirigentes de Podemos sean tan tontos de creerse lo que dicen, cosa que tras verles sus caras no descarto en absoluto, es indudable que estar en el machito les mola mazo y razón suficiente para su aventura. Ellos van a sacar su tajadita y movilizar el voto a los partidos tradicionales. Todos contentos.

    Falange fue algo muy diferente: una alocada, pero comprensible, reacción burguesa ante la revolución bolchevique. Mire, es posible que existan coincidencias programáticas en la demagogia de Podemos y la de Falange –los dos prometen el oro y el moro y la satisfacción de toda clase de aspiraciones incompatibles-, pero sus motivos son bien distintos. Falange intentaba reaccionar como fuera a una muy real y perversa amenaza comunista. Podemos sólo sirve, ahí es nada, para reforzar al sistema movilizando un asustadísimo voto a los partidos tradicionales.

    El meollo del discurso de la Falange y otros fascismos era su antimarxismo. Punto. Porque el marxismo era percibido por sus detractores como un riesgo muy palpable y no iban a pararse a analizar la inconsistencia de planteamientos secundarios. Hoy, como nadie en realidad, salvo cuatro desinformados, percibe al capitalismo como una amenaza, nadie apoyará un proyecto que simplemente se proclame anticapitalista. No, en este caso se examinará la congruencia de un discurso ya no secundario sino fundamental. Y Podemos no tiene ni media torta dialéctica y encima ya viene etiquetado. Encasillado por sus filias etarras, islamistas, chavistas, okupas… en fin, lo peor de lo peor. Está claro que a la hora de la verdad no van a tener ningún futuro, y no es causalidad.

    Le propongo, si le parece bien, que cite una sola propuesta concreta de Podemos que a usted le parezca razonable o digna del apoyo de una persona normal, para poder analizarla con detenimiento.

    Saludos.

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    1. Buenos días señor Berdonio. Muy agradecido por sus réplicas y apostillas y pesaroso por responder tan tarde. Espero que sepa disculparme.

      Me ofrece usted sus argumentos, y siento decirle que esto no es un argumento: "Es ridícula. Evidente demagogia descerebrada y populismo barato hace tiempo superados que no resisten el escrutinio de una inteligencia normal". Esto es una opinión.

      Esto otro tampoco es un argumento: "resulta muy útil al sistema como oportuno cortafuegos que distraiga cualquier posibilidad de cambio real, al tiempo que concita un cierre de filas, por temor al abismo alternativo, en torno a un mal menor conocido". Es una conjetura.

      La distinción que hace usted entre Falange y Podemos no está basada en hechos sino en la apreciación subjetiva y emocional que tiene de unos y de otros. Es decir, el beneficio de la duda que concede a unos se lo niega a otros.

      Es cierto que, al menos en principio, el objetivo es claramente distinto, sobre todo si lo contemplamos desde el obsoleto paradigma de derechas e izquierdas. Así, el marxismo sería de izqierdas y el neoliberalismo sería de derechas. Por tanto Podemos y Falange son diametralmento opuestos.

      No obstante, si abstraemos un poco y elevamos el ángulo de la lente, nos daremos cuenta de que en el fondo los dos luchan contra lo que en su momento es la tendencia sociopolítica dominante y, lo que es más, esta tendencia ha evidenciado que su fachada redentora no ocultaba sino una nueva dominación.

      Los frutos del marxismo, que prometía librar al proletariado de la explotación capitalistan ya eran cuestionados, por ejemplo en España, por Ángel Pestaña en 1924, tras su viaje a Rusia y su entrevista con los máximos dirigentes de la revolución. Según él se había cambiado la sumisión al capital por la sumisión al Estado.

      El neoliberalismo vino justamente a lo contrario, a salvar al individuo de las garras del Estado, pero resulta que lo acabó dejando aislado, inerme y empobrecido a merced de las corporaciones y los grandes magnates.

      Ahora llega Podemos con la intención declarada de luchar contra esto y de recuperar la democracia. Las "filias etarras, islamistas, chavistas, okupas" que usted menciona no pasan del rumor o la tergiversación. Si realmente la vinculación con ETA de Podemos tuviese el más mínimo viso de prosperar en un juzgado, ahora mismo Podemos estaría al borde de la ilegalización.

      Es cierto que le programa de Podemos tiene lagunas (el enfasis en la división de poderes es de las más clamorosas) y cosas que dan un poco de miedín (como el control y vigilancia estatal que se propone para hacer cumplir determinadas leyes)...Por no hablar de la reforma constituyente de la que puede salir cualquier cosa (la actual constitución es lo suficientemente laxa como para poder meter su programa y, las cosas como son, no ha sido el texto constitucional sino su posterio articulación legal lo que nos ha metido en gran parte de los marrones en que estamos). No obstante, hay cosas con sentido y, como me pide una...

      Ahí va la propuesta: Renta básica universal. Me parece razonable. Cualquier persona normal consideraría la libertad un bien supremo. Y consideraría, así mismo, que la autonomía personal está ligada a la autonomía material. Por tanto, cualquier medida encaminada a incrementar la autonomía material fomenta la libertad individual y es, por tanto, buena, en tanto que nos pone en camino de un bien supremo.

      Un cordial saludo. Muy agradecido siempre, como usted ya sabe.

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  2. Vaya tela qué mierda de análisis! Según TODAS esas "evidencias" que se presentan, cualquier (resalto, CUALQUIER) proyecto de cambio social también sería equivalente a Falange... Por favor, este post da mucha vergüenza ajena... y muestra una ignorancia monumental sobre lo que representó el franquismo

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    1. Qué tiene que ver Falange con el Franquismo. Lo que da vergüenza es que usted se permita opinar sin tener ni idea de las grandísimas diferencias entre el pensamiento de José Antonio y régimen que se aplicó con posterioridad a la Guerra Civil.

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    2. Siento de veras la honda decepción que mi artículo ha provocado en su ánimo y que tan contundentemente expresa.

      Dice usted que cualquier cambio social sería equivalente a Falange. Y como es usted el que lo dice, debería ser usted el que lo demuestre, cosa que, siendo tan evidente, no sé como no lo hace para dejar mis "evidencias" en evidencia. Vamos, a buenas horas me viene a mí ese balón botando y no le arreo un patadón.

      Le mencionaré tres ejemplos de cambio social que no son equivalentes a la Falange valiendome de tres indicadores (tampoco hay que complicar más la cosa):

      El neoliberalismo: No tiene un cariz estatal, su concepción es supranacional, no favorece a la pequeña y mediana empresa...

      El marxismo: Aunque tiene cariz estatal, su concepción es internacional y aboga por la supresión de la pequeña y mediana empresa

      El anarquismo: No tiene un cariz estatal, su concepción es internacional y aboga por la colectivización y la autogestión de las pequeñas y medianas empresas.

      En cuanto a lo que representó el franquismo tengo alguna idea: El franquismo no es otra cosa que Franco, Franco y Franco. Representó eso y solo eso. Fue un régimen hecho por y para él. Pudo legitimarse donde quisiese, tomar prestado lo que se le antojase del pensamiento social de la Falange y de la moral del catolicismo... Bien, pero solo en la medida que a él le convenía y para lo que a él le convenía.

      De hecho, si se da cuenta, el nazismo no se llama hitlerismo o el fascimo mussolinismo, el franquismo sí. La respuesta es clara: Unos crearon la doctrina y luego la pusieron en marcha, y Franco la fue poniendo en marcha y luego la fue justificando.

      Por tanto, como muy bien dice el comentario de nuestro segundo anónimo, falangismo y franquismo solo tienen en común la apropiación que el segundo hizo del primero. Creo que el decreto de unificación habla por sí solo de lo que significaba la Falange para Franco: Sois mios y vais a hacer lo que yo diga. Punto

      http://www.boe.es/datos/imagenes/BOE/1937/182/A01033.tif
      http://www.boe.es/datos/imagenes/BOE/1937/182/A01034.tif

      Un saludo. Muchas gracias

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  3. Pan, trabajo, techo, dignidad, justicia, solidaridad, protección de los desfavorecidos, integración, igualdad, derechos humanos, economía al servicio de las personas y defensa del medio ambiente. ¿Me estás contando que todo eso es fascista? Ok, entonces todas las personas decentes somos fascistas.

    Entre los que dicen que Podemos es ETA y otros personajillos de la red como el tal marat estáis dando una vergüenza ajena...

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    1. Muchas gracias por tu comentario.

      Obviamente, las cosas que mencionas no son fascistas. Son humanas y nobles aspiraciones presentes ya en los alegatos de los procuradores en las cortes medievales. Viejas como el vino, por tanto. Lo que sí puede ser fascista es utilizarlo como señuelo para conseguir el control del Estado y, desde ahí, el de la sociedad.

      Por otro lado, mi artículo compara Falange con Podemos. Y Falage no sería fascita, de atenernos a la siguiente nota de prensa redactada por dicho partido:

      FALANGE ESPAÑOLA DE LAS J.0.N.S. NO ES UN MOVIMIENTO FASCISTA

      NOTA PUBLICADA EN LA PRENSA ESPAÑOLA EL 19 DE DICIEMBRE DE 1934, REDACTADA POR JOSE ANTONIO

      "La noticia de que José Antonio Primo de Rivera, jefe de Falange Española de las J.0.N.S., se disponía acudir a cierto Congreso internacional fascista que está celebrándose en Montreux es totalmente falsa. El jefe de la Falange fue requerido para asistir; pero rehusó terminantemente la invitación por entender que el genuino carácter nacional del Movimiento que acaudilla repugna incluso la apariencia de una dirección internacional.

      Por otra parte, la Falange Española de las J.0.N.S. no es un movimiento fascista, tiene con el fascismo algunas coincidencias en puntos esenciales de volar universal; pero va perfilándose cada día con caracteres peculiares y está segura de encontrar precisamente por ese camino sus posibilidades más fecundas."

      Lo que he pretendido es trazar una serie de comparaciones históricas entre Podemos y Falange. Comparaciones que, obviamente, no pueden ajustarse al 100%, pero que, al menos, creo que esbozan ciertas confluencias dignas de ser tenidas en cuenta. ¿Le averguenza eso? No veo el motivo, pero siento de veras estimular su promiscuo rubor.

      Un cordial saludo.





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    2. Sí, pero el hecho es que secretamente Falange acudió a ese congreso fascista. Ernesto Giménez Caballero fue en representación del partido. Le guste o no le guste, falange era fascista: José Antonio tomó como modelo el fascismo de Mussolini, y durante la Segunda Guerra Mundial, Hedilla y los demás falangistas se pirraban por entrar. Si llegan a mandar, habría sido una catástrofe mucho peor que el mandato de Franco. Habríamos entrado en la guerra, habría existido una policía política (léase los discursos de Onésimo Redondo hablando de las "Milicias Nacional-Sindicalistas" y de los judíos). Y no diferencie tanto a Franco de la Falange: solo una minoría de falangistas se opusieron a Franco mientras el resto lo vitoreaban por su decreto de unificación entre Falange y Comunión Tradicionalista. El heredero en la jefatura de Falange, de José Antonio, era Raimundo Fernández Cuesta. Fernández Cuesta aceptó a Franco encantado y no paró de hacer discursos a lo largo de su régimen. Franco además asumió 26 de los 27 puntos de la Falange. Vale que las circunstancias no le permitieron cumplirlos. Pero, así son los fascismos, y también los populismos: el programa es solo un lejano referente, y se aplica una cosa u otra según las circunstancias. Tampoco Hitler llevó a la práctica sus 25 puntos. Por favor, lea más. Una biografía de José Antonio y sus obras completas no bastan.

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    3. Sí, pero el hecho es que secretamente Falange acudió a ese congreso fascista. Ernesto Giménez Caballero fue en representación del partido. En 1934, la Falange, con José Antonio a la cabeza, no defendieron a los mineros de Asturias, sino que se pusieron a las órdenes del ejército para reprimirlos. Si José Antonio quiso alguna vez diferenciarse públicamente del fascismo, fue solo para poner mal a la CEDA y acusarla de poco original por parecerse demasiado al fascismo italiano. Le guste o no le guste, falange era fascista: José Antonio tomó como modelo el fascismo de Mussolini, y durante la Segunda Guerra Mundial, Hedilla y los demás falangistas se pirraban por entrar. Si llegan a mandar, habría sido una catástrofe mucho peor que el mandato de Franco. Habríamos entrado en la guerra, habría existido una policía política (léase los discursos de Onésimo Redondo hablando de las "Milicias Nacional-Sindicalistas" y de los judíos). Y no diferencie tanto a Franco de la Falange: solo una minoría de falangistas se opusieron a Franco mientras el resto lo vitoreaban por su decreto de unificación entre Falange y Comunión Tradicionalista. El heredero en la jefatura de Falange, de José Antonio, era, por estatutos, Raimundo Fernández Cuesta. Hedilla fue jefe solo porque aquel estaba en una cárcel republicana. Fernández Cuesta, nada más regresar, aceptó a Franco encantado y no paró de hacer discursos a lo largo de su régimen. Franco además asumió 26 de los 27 puntos de la Falange. Vale que las circunstancias no le permitieron cumplirlos. Pero, así son los fascismos, y también los populismos: el programa es solo un lejano referente, y se aplica una cosa u otra según las circunstancias. Tampoco Hitler llevó a la práctica sus 25 puntos. Por favor, lea más. Una biografía de José Antonio y sus obras completas no bastan. Entre los historiadores de la derecha, tiene usted a Payne y entre los de la izquierda a Preston. Ambos coinciden en lo que explico aquí. Por favor: ¡abra los ojos!

      PD: por error he enviado este mensaje incompleto dos veces más. Este es el completo, y puede borrar los otros dos repetidos. Disculpe las molestias.

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  4. Gracias al autor por compartir su análisis. Estoy de acuerdo en las similitudes que se presentan, sin embargo quisiera compartir un retazo de una acalorada discusión, de la que fui testigo, entre un falangista y un comunista. Ambos estaban discutiendo acerca de las diferencias y similitudes fundamentales de sus respectivos pensamientos y en un momento de la misma, el falangista se levantó y dijo que, tras haber compartido impresiones se había dado cuenta de lo fundamental, y era que mientras para él, el destino del hombre, y por extensión de la patria, era Dios, para su oponente el destino de la patria y del hombre, era él mismo. Hay acabó la discusión. Quiero decir, si a la ecuacíon del falangismo le sustraemos a Dios, queda la ecuación que hoy encarna Podemos. Y ese es el problema.

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    1. Muchas gracias por su comentaro.

      No creo que excluir la idea de Dios de la política sea un problema. En Política se han hecho demasiadas cosas en nombre de Dios que contradecían los fundamentos en los que se apoyaba la fe en su existencia. Cualquier persona que haya leído la Biblia (presupongo que el Dios de el que usted me habla es el Dios judeo-cristiano) no puede sino escandalizarse ante hechos como las Cruzadas, las guerras de religión europeas en la Edad Moderna, la actitud de los obispos españoles durante la Guerra Civil. etc. Todos esto hechos fueron llevados a cabo supuestamente en nombre de Dios y, sin embargo, son diametralmente opuestos al mensaje predicado por Jesucristo.

      El concepto de Dios en la política es etéreo y bastante peligroso, fundamentalmente porque al final quienes dicen gobernar en nombre de Dios no hacen sino cogerlo como excusa o rehén para legitimar lo ilegitimable y justificar lo injustificable.

      Por tanto, demos al César lo que es propio del César (unas instituciones basadas en la razón y la búsqueda de la justicia) y a Dios lo que es de Dios (buenas obras que muevan a los hombres a que glorifiquen a vuestro Padre que está en el cielo).

      Un cordial saludo y disculpe que haya contestado tan tarde

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    2. Sí, pero el hecho es que secretamente Falange acudió a ese congreso fascista. Ernesto Giménez Caballero fue en representación del partido. En 1934, la Falange, con José Antonio a la cabeza, no defendieron a los mineros de Asturias, sino que se pusieron a las órdenes del ejército para reprimirlos. Si José Antonio quiso alguna vez diferenciarse públicamente del fascismo, fue solo para poner mal a la CEDA y acusarla de poco original por parecerse demasiado al fascismo italiano. Le guste o no le guste, falange era fascista: José Antonio tomó como modelo el fascismo de Mussolini, y durante la Segunda Guerra Mundial, Hedilla y los demás falangistas se pirraban por entrar. Si llegan a mandar, habría sido una catástrofe mucho peor que el mandato de Franco. Habríamos entrado en la guerra, habría existido una policía política (léase los discursos de Onésimo Redondo hablando de las "Milicias Nacional-Sindicalistas" y de los judíos). Y no diferencie tanto a Franco de la Falange: solo una minoría de falangistas se opusieron a Franco mientras el resto lo vitoreaban por su decreto de unificación entre Falange y Comunión Tradicionalista. El heredero en la jefatura de Falange, de José Antonio, era, por estatutos, Raimundo Fernández Cuesta. Hedilla fue jefe solo porque aquel estaba en una cárcel republicana. Fernández Cuesta, nada más regresar, aceptó a Franco encantado y no paró de hacer discursos a lo largo de su régimen. Franco además asumió 26 de los 27 puntos de la Falange. Vale que las circunstancias no le permitieron cumplirlos. Pero, así son los fascismos, y también los populismos: el programa es solo un lejano referente, y se aplica una cosa u otra según las circunstancias. Tampoco Hitler llevó a la práctica sus 25 puntos. Por favor, lea más. Una biografía de José Antonio y sus obras completas no bastan. Entre los historiadores de la derecha, tiene usted a Payne y entre los de la izquierda a Preston. Ambos coinciden en lo que explico aquí. Por favor: ¡abra los ojos!

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  5. Buenos tardes.

    Tiene razón. Comencé anunciando argumentos y me quedé en una extensa introducción, sin saber por dónde empezar, tal vez desbordado ante la avalancha de razones que esgrimir contra el confuso ideario de Podemos. Por eso le animé a acotar el terreno, ya que es tanto lo que se podría aducir que prefiero que sea usted quien seleccione lo más relevante a su juicio.

    Renta básica universal. ¿Acaso un maná que caiga del cielo? Obvio es que no. Eso sale de la coacción estatal y supone expoliar a los mejores para mantener a vagos (políticos) e incapacitados (expulsados del mercado). Nada sale gratis, siempre hay alguien que lo paga. Estamos hablando de la neoesclavitud redistributiva; peor que la clásica, porque antes el amo cuidaba de su esclavo, su patrimonio al fin y al cabo; los democráticos neoamos de hoy sólo cuentan con poder exprimir a sus víctimas hasta las próximas elecciones y los sobreexplotan sin piedad.

    Existe un galopante problema de financiación estatal y se podría interpretar que a usted le parece razonable disparar el gasto público, a lomos de la incongruencia y demagogia más insensata, arrojando monedas robadas sobre el populacho a la manera de los antiguos sátrapas. Porque, perdone la franqueza, justificar implícitamente el saqueo y la esclavitud en nombre de la libertad individual resulta muy insensato, como a continuación le voy a argumentar. Primero, aunque fuera cierto, que de ningún modo lo es, que la libertad tuviera algo que ver con la riqueza, no todas las formas de conseguir ésta son aceptables ni se debe confundir a un atracador con un mártir de la libertad. Aunque fuera cierto, que no lo es, que los impuestos, la inflación y demás incautaciones estatales no constituyeran un robo, habría que demostrar, contra toda lógica y evidencia, que una economía intervenida y secuestrada por un Estado totalitario marxistoide pudiera reportar a la media al menos la misma riqueza que un mercado libre y un sistema de precios no alterado por subsidios y legislaciones nocivas. Habría que demostrar que implantar una Renta Básica Universal, es decir, incrementar el trasvase forzoso de recursos de las clases productivas a quienes no quieren o no se les permite trabajar no terminaría de arruinar un país ya lo bastante depauperado. No sé si comprende que estamos en crisis básicamente porque intrusiones políticas obstaculizan y distorsionan nuestra capacidad productiva, ¿cómo demonios vamos a salir del agujero cargando más, al dictado de monsergas populistas, las espaldas de los pocos que dan el callo para gusto de quienes no mueven un dedo? Dirá usted que se trata de gravar a los rentistas, no a los productores. Eso no es en absoluto cierto, pero supongamos que lo fuera. Tales rentistas o lo han robado o han trabajado duro para acumular su capital. Si lo robaron, procede devolverlo a sus legítimos dueños y ya podremos afirmar sin duda que todo rentista ha dedicado mucho tiempo, trabajo y facultades para disponer de un capital indispensable en cualquier proceso productivo. Los capitalistas son, por tanto, tan productores como, digamos, los trabajadores inmediatos y privarlos o menoscabar, en beneficio de parásitos, su justa remuneración resulta más nocivo para la generación de futura riqueza que apabullar con impuestos a estos últimos. Es, por consiguiente, falaz distinguir a estos efectos entre rentistas y trabajadores: ambos son igualmente productores que una exacerbación de la voracidad fiscal, como sería una RBU, sacrificaría en interés de parásitos políticos aupados al poder gracias a tamaña demagogia, hundiéndonos más en la crisis y la injusticia.

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  6. Segundo. Creo haberle bosquejado que existen otras maneras mucho más razonables (liberalizando los mercados y dejando de interferir el proceso productivo) de aumentar el poder adquisitivo del ciudadano medio que instituir una a todas luces contraproducente RBU. Pero aumentar el poder adquisitivo en modo alguno supone dotar de mayor libertad. Comete usted un gravísimo error conceptual confundiendo libertad con poder. Libertad es ausencia de coacción, no poder hacer lo que a uno le plazca. Su idea de “libertad” como “autonomía material” o genérica “capacidad de acción” conduce al absurdo de declarar sometido a quien no puede ver a través de las paredes o pilotar un Boeing 747, mientras que asesinar o robar sería un ejercicio de genuina libertad. Está bien claro que quien reclama libertad no se refiere a eso. La libertad bien entendida no es sinónimo, lo que la convertiría en concepto redundante y superfluo, sino un evidente hipónimo de poder, que empleado con rigor y propiedad alude a un tipo muy especial y restringido: el poder de obrar, en la medida de nuestras propias capacidades, sin iniciar violencia ni ser obstaculizado por la de nadie.

    Afirma usted textualmente que “cualquier medida encaminada a incrementar la autonomía material fomenta la libertad individual y es, por tanto, buena, en tanto que nos pone en camino de un bien supremo”. Según eso, el expolio y la piratería son buenos y encaminan a un bien supremo. Usted no ha reflexionado bien lo que dice. O tal vez sí, y su pensamiento se enmarca en presupuestos “darvinianos” de depredación universal. Puede que usted considere el estado de guerra como estado natural del hombre, sombrío panorama bajo el que se entiende bien que sólo es libre quien aplasta la cabeza de sus enemigos o los reduce a la esclavitud; paradójica libertad cimentada en el sometimiento y la agresión. Paradójica RBU que pretende liberarnos esclavizándonos a las arbitrariedades populistas de los aspirantes a neocasta con coleta.

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    1. Muy buenas señor Berdonio

      Espero que uno de mis más fieles comentaristas sepa disculpar el retraso con el que le contesto, pero se me subió la marea de la vida de un tiempo a esta parte y hasta ahora no he podido dedicarle un tiempo a esto del blog. En cualquier caso, muchas gracias por su extensa contribución.

      En el asunto de la Renta Básica Universal parte usted de premisas erróneas y, como no podía ser de otra manera, llega a conclusiones erróneas.

      Sostiene que lo que dicha medida busca es "expoliar a los mejores" y consiste en un "trasvase forzoso de recursos de las clases productivas a quienes no quieren o no se les permite trabajar". Sin embargo, no son necesariamente los mejore quienes poseen las mayores fortunas, a menos que consideremos que el fin y el sentido último del hombre es la acumulación de capital.
      Del mismo modo, no es lo mismo producir que acumular capitales. Producir es crear bienes o servicios inexistentes mediante la aplicación de trabajo y/o herramientas en un medio o materia prima determinado. Acumular capitales es apropiarse de la concreción pecuniaria de ese proceso (pero no necesariamente implica que se haya participado él). Le pongo un ejemplo:

      Le dejo al vecino el tractor que tenía mi padre en el pueblo para que are su huerto. El a cambio me da, de los 1000 kilos de patatas que recoja, la mitad.

      Yo no he participado en el proceso productivo nada más que cediendo un bien que ni siquiera he conseguido mediante mi destreza o esfuerzo, sino que es herencia de mi padre. Sin embargo a su juicio, soy alguien tan bueno y productivo como mi vecino, pues el rendimiento que he obtenido es el mismo.

      Supongamos que el ayuntamiento me confisca el tractor (que yo no usaba) y se lo deja algunas horas a diferentes labradores para que aren sus tierras. ¿Puede considerarse robar que otros utilicen para producir un bien que yo no uso? ¿Es lícito que la riqueza se concentre en unas pocas manos muertas mientras otros con las ganas y la capacidad de producir no disponen de medios?

      Creo que estará de acuerdo conmigo en considerar la libertad, tras la propia vida, el más preciado bien que un hombre puede poseer. Y usted concederá conmigo que uno es bastante más libre si no tiene que preocuparse de manera menesterosa en procurarse algo que llevarse a la boca. En eso consiste la renta básica universal, en procurar, como dice Rousseau “que ningún ciudadano sea tan rico como para poder comprar a otro y que no sea tan pobre como para verse forzado a venderse”.

      Lo ideal sería sustituir el derecho de propiedad por el de usufructo para que todo el mundo tuviese acceso a los medios de producción y pudiese elegir la forma de ganarse la vida. Pero a la espera de esta cura, buena es la renta básica universal para aliviar los síntomas.

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  7. Nunca la contumacia en el error ha sido solución a nada, y el esperpéntico Podemos sólo ofrece redoblar esfuerzos en la dirección probadamente equivocada desempolvando los rancios y fatales errores de la izquierda de siempre, cuya insolvencia cualquiera puede poner de manifiesto. Dispuestos a implantar una represión sistemática aún más atroz y descabellada, según palmariamente se deduce de sus ínfulas programáticas, tienen la desvergüenza de presentarse, usurpando la retórica libertaria, como demócratas anticasta (arrogarse títulos sale gratis) al tiempo que no hay en su discurso ni una sola línea verdadera en defensa de la libertad individual ni el menor propósito de reducir el poder del Estado, sino ampliarlo desaforadamente.

    Esa aludida “casta” parásita y devastadora -ese grupo social inmune e impune que se sitúa por encima de toda norma general y abstracta, o sea, de toda ley bien entendida- al carro de cuya denuncia, originalmente libertaria, tan frívola y oportunistamente se unió la demagogia de Podemos no surge de una actitud inapropiada, de un pernicioso talante, ni siquiera de un modelo político concreto. Claramente proviene de la ilimitación del poder gubernamental. En otras palabras: el poder no debe ser controlado, debe ser limitado drásticamente, pues muerto el perro se acabó la rabia. Podemos (observe que, aparte de la infantil exhibición de voluntarismo, ya el nombre reclama con impudicia esa “potestad” –opuesta a “autoridad”- imprescindible en toda vocación represiva) promete portarse bien, ser un buen chico, no entrar a robar en nuestra casa… pero quiere que nuestra puerta permanezca siempre abierta e introducirse hasta la cocina. Es decir, una vez apoltronados en ese poder al que aspiran ¿qué les haría diferentes de la denostada “casta”? ¿Su aspecto “perroflauta”? Tampoco Mao ni Pol Pot lucían estética burguesa, pero, quién lo duda, conformaron una casta asesina de la peor especie. Una casta es por definición un grupo social que goza de privilegios y excepciones en virtud de alguna característica peculiar, sea ésta su raza, religión, estirpe, familia, educación, etc. ¿Cuál es el rasgo propio que distingue a la casta política? La respuesta es apodíctica: su condición de políticos. Podemos no es una formación menos política que sus rivales; a tenor de sus proclamas, lo es mucho más. Representa la “ingeniería social” más política, grotesca y anticuada que cabe imaginar.

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  8. Insisto en que la comparación con Falange me parece desafortunada. No creo que existan analogías relevantes en el sentido que usted apunta. Para empezar, se trata de formaciones que defienden cosmovisiones y modelos sociales radicalmente antagónicos (hecho). Tampoco juegan o intentan jugar un papel equivalente en la sociedad de su época: Falange fue un movimiento esencialmente defensivo y contrarrevolucionario (hecho), mientras que Podemos se reduce a puro oportunismo de una pandilla de espabilados dispuestos a ocupar un hueco en el sistema y se acabó (algo creo haber argumentado al respecto). Vale, comparten, no obstante, notas comunes: ambos se presentan disfrazados de revolucionarios sui géneris, cuando, como diría usted, “si abstraemos un poco y elevamos el ángulo de la lente” comprobamos que no tratan sino de apuntalar el sistema, y para ello no se privan de recurrir a las argucias y demagogias más penosas y sonrojantes; pero lo que amenazaba de manera exógena al orden establecido en la época de Falange era la realidad palpable del diabólico marxismo; ahora el sistema socialdemócrata se desmorona, o no tardará en hacerlo, víctima de sus contradicciones internas, al igual que cayó el imperio comunista.

    Asumiendo que, como usted refiere, la tendencia sociopolítica dominante en los tiempos de falange fuera el marxismo, o sea, que existiera el riesgo de que esta ideología subvirtiera el orden social, no es en absoluto cierto que lo que usted llama neoliberalismo amenace, en paralelo, con trastocar violentamente nuestro modo de vida. Seamos lógicos: una de dos, o eso del neoliberalismo está ya aquí o no lo está. Si ya lo tenemos instituido, no es una tendencia sino una realidad sociopolítica y la analogía entre Falange y Podemos no se sostiene. Si no lo está, tampoco es cierto que amenace con oprimirnos adueñándose del poder. No se ven violentos partidos libertarios ni impetuosas juventudes de ahorradores hablando de asaltar “palacios de invierno” ni de privar de la vida o patrimonio a nadie.

    Usted habla, imbuido de la retórica anticapitalista tan en boga (ésa sí que es la tendencia y realidad sociopolítica dominante) de explotación obrera y sumisión al dinero y a las corporaciones como hechos indiscutibles. Esa premisa no la acepto de ningún modo y dialécticamente es exigible que la demuestre.

    Otra cosa. Por favor, nadie ha dicho que Podemos forme parte del organigrama de ETA sino que hablamos de simpatías. Las “parafilias” y desviaciones de los “pudientes” hacia todo lo sórdido y escatológico en política son algo más que rumores y tergiversaciones. Los promotores de ese partido tienen pasado ¿sabe? Investigue un poco. Y es que, además, hasta se podría asegurar que tales derivas vienen implícitas en su delirante discurso.

    Por poder, podemos encontrar similitudes entre un huevo y una castaña, pero otra cosa es que tengan alguna utilidad. Lo siento, pero su analogía entre Falange y Podemos no creo que tenga ninguna utilidad historiográfica y tampoco propagandística, pues cualquier genuino simpatizante tanto de Falange como de Podemos va a rechazar tal suposición indignado.

    Disculpe la extensión y, tal vez, la vehemencia del tono, pero si me pongo a pulir estilo temo caer en un bucle. Saludos y muy agradecido por su atención.

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  9. Creo, amigo, que poco o nada a entendido usted de lo que es el "movimiento" Podemos. Lo único que hace es referir de manera más culta y ordenada lo que la llamada TDT Party hace desde sus cajas tontas. Pertenezco a un círculo de Podemos de un barrio de Madrid y en él, le invito a que participe en uno, sólo hay gente normal y corriente del barrio de toda la vida: sus hijos, padres, cuñados, amigos, el de los pollos, el del kiosco, la vecina jubilada, un joven estudiando oposiciones, el del bar de la esquina, un profesor, un tornero de un taller, una inmigrante que limpia casas y cuida de nuestros ancianos, uno que siempre está fumando y habla poco, el padre del crío que va con el tuyo al fútbol... Señores, eso es Podemos, la gente normal hablando de los problemas que tenemos con ganas de solucionarlos.

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  10. Buenas cazador,

    Creo que hay una diferencia esencial entre la falange y podemos que es su organización interna. Por otro lado me parece que en la encrucijada actual se necesitan cambios tan profundos que solo pueden ser llevados a cabo por nuevas entidades como Podemos.

    Un saludo

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  11. No. No tergiverse. Usted olvida las juventudes hitlerianas, y que Podemos ha declarado en mas de una ocasion que va a respetar la Constitucion del 78. Podemos (en principio) condena las puertas giratorias, los aguirrismos, el hacer una guerra contra un pueblo sin consultar a los ciudadanos....etc, etc y demas desmanes que a usted se le han olvidado porque de tan oxidado usted no da avanzado, se ha quedado con el genesis de la biblia, con la falange joseantoniana, con el aznarismo pepero...dsspierte que todo eso ha evolucionado, no se quede con el prologo del libro y pretenda que todos viajemos con las luces cortas de usted. Hay que leerse el libro entero. El nazismo fue recreado por Hitler a su imagen y semejanza, asi son los regimenes totalitarios y antidemocratas, son partidos de autoridad personal con alta cohesion interna y tendencia a la polarizacion de opiniones.

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  12. Hay una errata, donde puse " autoridad personal" quise decir "poder personal", reivincado a traves de una figura paternal, hostil, distante, militarizada, que no admite debates y solo existe para castigar disidentes y remolonear aprobaciones para los que cumplen expectativas.

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  13. Buenas Cazador

    Me alegro que haya habido debate. Yo tengo otro punto de vista, a ver que te parece (si quieres ir al grano ve al minuto 35, sino tómatelo con calma): http://www.ivoox.com/podemos-ciudadanos-andalucia-al-futuro-audios-mp3_rf_4332959_1.html

    un saludo,

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    1. Muy buenas Jesús, siento contestar tan tarde, pero a veces las cosas se tuercen y hay que dedicar todo el tiempo disponible a tratar de enderezarlas.

      Hombre algo de lo que dices hay. Pero yo baso mi comparación de Podemos con la Falange previa al decreto de unificación y, si me apuras, previa al encarcelamiento de José Antonio.

      La comparación con Ciudadanos estaría mejor traida con la Falnage Española Tradicionalista y de las JONS que era la que tenía un componente más laico y a la que fueron a parar cuanto arribista político deseaba medrar en el nuevo régimen.

      Un saludo Jesús y muchas gracias.

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    2. Por cierto, enhorabuena. Poco a poco vas viendo reconocido el enorme trabajo que lleva a cabo en tu blog.

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  14. Aquí más datos curiosos

    http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/04/19/madrid/1429462371_459843.html

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